Sabemos que, el hígado es el laboratorio principal de nuestro cuerpo, en él se realizan más de 500 funciones como apoyo a la digestión, almacenamiento de energía y eliminación de toxinas.

De acuerdo con David Montalvo Castro, presidente del Colegio Mexicano de Bariatría, en México, éste crece a la par de la obesidad y la diabetes. Y esto es un problema grande, ya que el 70 por ciento de la población mexicana presenta problemas de sobrepeso u obesidad, y las personas menores de 40 años tienen un exceso de grasa visceral. Además, el hígado graso también puede presentarse en niños debido a la obesidad.

Enrique Wolpert, presidente del Comité Científico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (FundHepa) alertó que entre 20% y 30% de la población mundial presenta esta afección. Además, cabe señalar que el hígado graso se puede presentar hasta en 29% de las personas con peso normal. En México se ha documentado que 26% de la población adulta padece hígado graso (basado en la prevalencia de obesidad y asumiendo que 80% de este grupo puede desarrollar esteatosis hepática).

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD DEL HÍGADO GRASO NO ALCOHÓLICO?

La enfermedad del hígado graso no alcohólico, como su nombre lo indica, no está relacionada con el consumo de alcohol. Existen dos tipos:

Hígado graso simple: Hay grasa en el hígado, pero poca o ninguna inflamación o daño en las células del hígado. En general, el hígado graso simple no es demasiado serio como para causar daño o complicaciones hepáticas.

Esteatosis hepática no alcohólica: Existen inflamación y deterioro en las células del hígado, así como grasa. La inflamación y el daño celular hepático pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado. La esteatosis puede causar cirrosis o cáncer de hígado.

El hígado es capaz de hacer más de dos mil funciones para que el organismo trabaje correctamente, como generar las principales proteínas del cuerpo que transportan los nutrientes a las células, filtrar las toxinas que ingerimos o producir sustancias como la bilis, que nos ayuda en la digestión de los alimentos.

Este órgano posee, incluso, la capacidad de autorregenerarse, pero si trabaja más de lo necesario podría acabar provocando la aparición de diversas enfermedades hepáticas. Una de ellas, la que más ha aumentado a lo largo de los últimos años, es la que se conoce como hígado graso o esteatosis hepática.

Esta enfermedad antes sólo se relacionaba con el consumo habitual y abusivo de alcohol, pero ahora se sabe que se produce más frecuentemente en personas que no toman alcohol.

De hecho, esta afección, se caracteriza por la acumulación excesiva de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas. Las investigaciones de los últimos años indica que la aparición de hígado graso puede estar asociada a varias causas como:

  • El sobrepeso y la obesidad.
  • Los niveles elevados de colesterol y triglicéridos.
  • La pérdida rápida y brusca de peso.
  • La resistencia a la insulina y la diabetes.
  • El consumo de ciertos medicamentos (como los corticoides).
  • Enfermedades de las encías como la periodontitis.

¿CÓMO SE ENFERMA EL HÍGADO?

La grasa visceral se localiza dentro de la cavidad abdominal, infiltrándose después en las vísceras, especialmente en el hígado, la cual tiene un límite admisible en los adultos de tres kilos de grasa como máximo. Cuando las personas sobrepasan el límite permitido, el funcionamiento del hígado se ve alterado.

Como el órgano no cumple con todas sus reacciones químicas y bioquímicas, la enfermedad podría avanzar hasta convertirse en cirrosis hepática (no alcohólica), la cual ocasiona inflamación y fibrosis en el hígado, propiciando que a corto plazo deje de funcionar y después sea imposible revertir el daño.

Se ha observado que la gran mayoría de los pacientes sufren de exceso de grasa visceral, mayormente infiltrada en el hígado y esto es grave, pues dicho órgano es la central bioquímica de todo el organismo y procesa todo lo que comemos.

La mejor forma de vencer una enfermedad es previniéndola, así que lo mejor para evitar desarrollar hígado graso es llevar una alimentación adecuada, hacer actividad física y en general tener hábitos de vida saludables.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL HÍGADO GRASO?

En general, tanto la enfermedad de hígado graso como la enfermedad del hígado graso por alcohol son afecciones silenciosas que tienen pocos o ningún síntoma. Si presenta síntomas, puede sentirse cansado o tener molestias en el lado superior derecho del abdomen.

¿CUÁLES SON LOS TRATAMIENTOS PARA EL HÍGADO GRASO?

El director de la Clínica Balianz, Pérez Galaz recomienda perder peso, pues se reduce la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado. Tanto la enfermedad del hígado graso relacionado al alcohol como un tipo de enfermedad del hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis no alcohólica) pueden conducir a cirrosis.

¿QUÉ CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA PUEDEN AYUDAR?

  • Dieta saludable. Limita sal y azúcar e incorpora frutas, verduras y granos integrales en abundancia.
  • Haz ejercicio con frecuencia, lo que le puede ayudar a perder peso y reducir la grasa en el hígado.
  • Mantener una buena salud bucodental. La razón está en que las encías dañadas son una puerta de entrada a las bacterias. Al detectarlas, el sistema inmune se activa, lo que favorece la inflamación y el estrés oxidativo. Si esta respuesta se mantiene en el tiempo, aumenta el riesgo de hígado graso.

De acuerdo con estudios de la Universidad de Harvard, el hígado graso es una enfermedad que afecta a alrededor de 80 millones de personas, así que identificarlo será fundamental para su tratamiento adecuado, pues quienes lo padecen pueden morir a causa de enfermedades cardiovasculares que están asociadas fuertemente con este padecimiento.

ALIMENTOS PROHIBIDOS PARA EL HÍGADO GRASO

Se deben suprimir los productos con muchos azúcares añadidos, con grasas saturadas o las frituras. Entre ellos están las carnes grasas, embutidos, fritos, aceites vegetales, nata, mantequilla, quesos grasos, lácteos enteros, harinas blancas, nachos, patatas fritas, azúcares procesados, dulces industriales, bollería industrial, snacks, refrescos, alcohol, zumos envasados, bebidas azucaradas y comida rápida.

ALTERNATIVA NATURAL

ACHICORIA: Es muy rica en principios amargos que estimulan las secreciones digestivas. Esta propiedad de la achicoria se utiliza en ocasiones como infusión aperitiva (para abrir el apetito), y para tonificar el hígado y los órganos digestivos. Además, posee propiedades hepatoprotectivas, coleréticas y colagogas, es decir, ayuda a que nuestro hígado no esté enfermo, mejorando los casos de hígado graso, cirrosis e insuficiencia hepática. 

ESPINACAS: De acuerdo con un estudio realizado por investigadores del Karolinska Institutet, el consumo de nitrato inorgánico contenido en diversos vegetales de hoja verde, como las espinacas, contribuyen a reducir la acumulación de grasa en el hígado. Esto se debe a que este tipo de vegetales mejoran la función celular y resistencia física.

AVENA: Comer fibra es muy saludable y positivo para diferentes funciones de nuestro organismo, como la digestión. Además, algunas de ellas, como la que proviene de la avena, pueden ser especialmente útiles para el hígado, ya que son ricas en compuestos llamados betaglucanos.

Como informa un estudio de 2017 en el International Journal of Molecular Sciences, los beta-glucanos son muy activos biológicamente en el cuerpo. De hecho, se demostró que ayudaron a reducir la cantidad de grasa almacenada en el hígado. Además, este tipo de fibra también ayuda a modular el sistema inmunitario, a combatir la inflamación y puede ser especialmente útil en la lucha contra la diabetes y la obesidad.

Si te decides a incluir avena en tu dieta, la mejor opción es la entera o cortada, pero no la preenvasada, ya que, por lo general, puede contener rellenos como harina o azúcares, que no serán tan beneficiosos para tu salud.

AJO: El consumo de ajo reduce el peso corporal y el contenido de grasa en personas con hígado graso, sin cambios en la masa corporal magra. Esto es beneficioso, en tanto que la obesidad es un factor que contribuye al desarrollo del hígado graso, de acuerdo con un estudio de 2016 publicado en Advanced Biomedical Research.

MANZANA: Las manzanas son altas en pectina, un tipo de fibra que es esencial para la limpieza y liberación de toxinas en el tracto digestivo.  De acuerdo con un estudio, los polifenoles de manzana tienen un efecto protector significativo contra la toxicidad hepática aguda, la cual puede ser debido a su efecto de “barrido” de radicales libres, la inhibición de la peroxidación de lípidos y la capacidad de aumentar la actividad antioxidante.

ALCACHOFAS: Gracias a sus propiedades depurativas, la alcachofa favorece la creación de bilis y, por ende, la eliminación de sustancias tóxicas del organismo. Asimismo, en su composición se halla la cinarina, elemento fundamental para limpiar el hígado y librarlo de todas aquellas sustancias nocivas que pueden entorpecer sus funciones. Su capacidad para controlar los niveles de colesterol alto y azúcar en la sangre es uno de sus principales beneficios contra el hígado graso, ya que ayuda a disminuir la absorción de grasa. Según un estudio publicado por el boletín de la facultad de Farmacia de la Universidad de El Cairo, es un alimento muy recomendado para tratar la obesidad.

TORONJA: Este popular cítrico no solo es bueno para bajar de peso, sino que también apoya el alivio de la esteatosis hepática. Su bajo nivel de glucosa la convierte en un complemento recomendado para tratar problemas de diabetes, según afirma la siguiente investigación.

Un compuesto de la toronja conocido como la naringenina podría ser la responsable de facilitar la oxidación de compuestos grasos. El zumo de toronja 100% natural es la mejor manera de disfrutar de todas sus propiedades.

CÚRCUMA: De acuerdo con la Universidad de Maryland Medical Center, la curcumina estimula la producción de bilis y mejora la función general de la vesícula biliar.

BETABEL: Esta hortaliza tiene una poderosa acción depurativa que facilita la eliminación de grasa y otras sustancias de desecho que se acumulan cuando el hígado no trabaja en óptimas condiciones. Así lo afirma esta investigación realizada por la Universidad de Ciencias y Tecnologías de Benín.

DIENTE DE LEÓN: Según un estudio de la Universidad General de Aarhus, en Dinamarca, la infusión con diente de león puede depurar el organismo y mejorar el funcionamiento hepático.Sus propiedades nutricionales ayudan a depurar el hígado para eliminar las sustancias de desecho y aumenta el metabolismo para facilitar la quema de grasas.

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